sábado, 30 de septiembre de 2017

Hipótesis sobre la función de los Sueños, no adherida al Materialismo Científico:



El estado R.E.M en el que se presentan sueños vívidos es un misterio para la ciencia. Dormir es biológicamente necesario y cumple con una función más o menos obvia, pero soñar es distinto; en primera instancia no tiene una explicación evolucionista muy clara. Es un tanto extraño, ¿por qué los seres humanos y algunos animales cuando duermen experimentan realidades alternas, todas las noches su cerebro se convierte en un proyector holográfico de películas con una narrativa ilógica?

Existen, por supuesto, varias teorías científicas sobre por qué soñamos, ninguna aceptada completamente, aunque algunas más interesantes que el reduccionismo de que el soñar es algo que se produce aleatoriamente en el transcurso de la evolución, un epifenómeno de la materia que no tiene ningún significado. Teorías más o menos recientes han considerado la posibilidad de que los sueños tienen la función de ayudar a procesar emociones, crear escenarios para que ensayemos soluciones a problemas y consolidar aprendizaje. La psicología, a partir de Freud, ha concebido a los sueños como irrupciones de material inconsciente que puede usarse para entender los procesos de la psique, las motivaciones y deseos ocultos que dominan nuestra vida sin que seamos conscientes de ello. 
Carl Jung, por ejemplo, entendió que los sueños podían usarse para sanar e integrar la psique y contenían, como si fuere, una mensajería del alma codificada en un lenguaje simbólico. En esto no es del todo original; filósofos antiguos vieron el mundo onírico como un reflejo de la espiritualidad, un tema común a todas las religiones; el neoplatónico Sinesio, por ejemplo, consideró que los sueños podían trabajarse y purificarse para reflejar, al volverlos un límpido espejo, del mundo divino.  


Desde una dimensión espiritual del ser humano, es desde donde podemos entender la función de los sueños.

A diferencia de la visión materialista-evolucionista, para diversas tradiciones religiosas, la conciencia no es el resultado de la evolución de la materia, sino que la materia es causada por la conciencia; los científicos materialistas creen que la conciencia es una ilusión que genera la materia; de manera exactamente opuesta la filosofía espiritual de tradiciones como el budismo o el hinduismo o el platonismo cree que la materia es el espejismo de la conciencia, la percepción errónea de la realidad que se genera por la ignorancia.
Así entonces la conciencia está en el principio de la evolución y la evolución no es más que un regreso a o un reconocimiento de la naturaleza original que es la conciencia. En este sentido la evolución es también una ilusión, o una verdad relativa que sólo existe mientras prevalece la ignorancia de la condición original que es la conciencia pura.
Así podemos hablar de una función evolutiva de los sueños desde una perspectiva relativista solamente: los sueños ayudan a reconocer la condición original mostrando la naturaleza ilusoria de los fenómenos, los cuales son tomados como reales, sustanciales y separados en una dualidad sujeto-objeto. Los sueños, como creen algunos científicos, sí son escenarios para resolver problemas y ensayar hipótesis, y el conocimiento que revelan es el de que el mundo que experimentamos es producido por nuestra mente. 

La inquietante pregunta que se produce naturalmente en el soñador, quien reconoce al despertar que lo que soñó fue producido por su propia mente, es sí el mundo aparentemente externo e independiente que llamamos vigilia no es también dependiente a su mente, de ciertas causas y condiciones que no pueden separarse de su propia mente y sus actividades mentales pasadas (o, según el budismo, su karma). Y entonces una luminosa posibilidad, una pregunta y un anhelo ¿podría cesar todo el peso opresivo de la realidad de la vigilia cuya naturaleza esencial parece ser la insatisfacción, si, de la misma manera que en los sueños, sólo notamos que nosotros estamos produciendo los fenómenos que percibimos como externos con nuestra mente?
Esta es en gran medida la pregunta que brota espontáneamente en el famoso sueño de Chuang Tzu:
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.
Esta duda ontológica es algo que ocurre naturalmente, no es el resultado de una elaboración filosófica compleja; si nos puede parecer radical es sólo porque estamos muy acostumbrados a tomar el partido de la vigilia. Creemos que la vigilia es real porque supuestamente está poblada de objetos independientes y sólidos que pueden ser verificados por las demás personas. Sin embargo, todas las cosas que vemos las vemos solamente a través de nuestra conciencia, no en sí mismas, son una interpretación, no algo que tenga existencia intrínseca ("la materia es una opinión, la sustancia un rumor", ha dicho David Chaim Smith). Y aunque las personas puedan más o menos coincidir que ven lo mismo que nosotros en sus descripciones conceptuales de los objetos, no sabemos realmente si ven lo mismo que nosotros, sólo que tienen conceptos similares para describir las cosas que vemos. No hay forma de transferir experiencia porque siempre vemos nuestra propia conciencia. 


El maestro budista y físico, Alan Wallace explica:
Los sueños lúcidos proveen el escenario ideal para examinar la naturaleza esencial de los sueños y la realidad y la relación entre el estado de sueño y la vigilia. Según investigación científica, la principal diferencia entre los sueños y la imaginación y la percepción de la vigilia, es que las experiencias de la vigilia son directamente excitadas por los estímulos del mundo externo, mientras que la imaginación y los sueños son creaciones irrestrictas, libres de las influencias físicas y ambientales. Para el pensamiento budista, sin embargo, la ciencia occidental sólo cuenta la mitad de la historia. El budismo y la ciencia, ambos, están de acuerdo en que aunque objetos visuales, sonidos y sensaciones táctiles del mundo alrededor parecen existir allá afuera, no tiene existencia separada de nuestra percepción consciente de ellas. PERO EL BUDISMO AÑADE QUE LA MASA, ENERGÍA, ESPACIO Y TIEMPO COMO SON CONCEBIDOS POR LA MENTE HUMANA, TAMPOCO TIENEN EXISTENCIA SEPARADA DE NUESTRA CONCIENCIA CONCEPTUAL DE LAS MISMAS --NO MÁS QUE NUESTROS SUEÑOS CADA NOCHE–. TODAS LAS APARIENCIAS EXISTEN SÓLO EN RELACIÓN A LA MENTE QUE LAS EXPERIMENTA, Y TODOS LOS ESTADOS MENTALES SURGEN EN RELACIÓN A LOS FENÓMENOS EXPERIMENTADOS. Vivimos en un universo participatorio, sin sujetos y objetos absolutos. Con este énfasis principal en la naturaleza ilusoria tanto de la realidad de la vigilia como la de los sueños, los budistas tibetanos formularon un sistema de enseñanzas llamado "yoga de los sueños" hace más de mil años, el cual usa el poder de los sueños lúcidos para deshacer las ilusiones y abrir una puerta a la iluminación.

Esta es otra de las particularidades de los sueños que son difíciles de explicar desde una perspectiva materialista evolutiva: tenemos la capacidad de darnos cuenta de que son sueños y seguir soñando, cobrar lucidez. Cuando esto ocurre el individuo puede hacer todo tipo de experimentos sobre la naturaleza del espacio onírico (y de hecho algunos experimentados soñadores lúcidos los hacen). El sueño provee un escenario inicial para explorar la naturaleza ilusoria de la realidad; una investigación que luego puede trasladarse al plano de la vigilia. El resultado del experimento, en el flash del conocimiento, es el despertar en un continuum más allá del sueño y la vigilia.

El budismo tibetano enseña que de la misma manera que los sueños aparentan ser reales mientras seguimos soñando, la realidad también aparenta ser real solamente mientras tenemos una percepción ilusoria de la misma. Se cree que de la misma manera que nuestras experiencias despiertas afectan el contenido de nuestros sueños, las experiencias que vivimos en los sueños pueden afectar nuestra experiencia en la vigilia. Por ejemplo, una pesadilla puede afectarnos después de que hemos despertado creando una serie de emociones negativas, tensiones y una influencia inconsciente en nuestro estado mental despierto. Nuestro dualismo es tal que los dividimos tajantemente, como si fueran dos mundos cerrados y separados el uno del otro, generalmente identificándonos con la vigilia, la cual arbitraria y convencionalmente designamos como real (y los sueños como irreales).

En sus enseñanzas orientadas a la iluminación o la liberación, el budismo mahayana considera que el entendimiento de que todos los fenómenos son ilusorios (son como sueños) es la perspectiva correcta que produce lo que llama bodhicitta absoluta, literalmente la mente del despertar, igual al Buda.

El maestro budista Dzigar Kongtrul hace un comentario a uno de los eslogans del lojong en su libro Intelligence of the Heart:

Los eslogans de la bodhicitta absoluta nos dan un método paso a paso para entender la vacuidad en niveles progresivamente más sutiles. Este eslogan nos pide que observemos las características de nuestros sueños y veamos lo que tienen en común con nuestra experiencia en la vigilia. Los sueños sólo ocurren bajo ciertas condiciones. Sólo podemos experimentar un sueño cuando estamos dormidos. Esto significa que los sueños no existen "allá afuera" por su propia cuenta. Sólo aparecen cuando una persona entra en un estado mental particular. Esto es bastante obvio en el caso de los sueños, pero, ¿cuándo se trata de nuestra experiencia despierta? Cuando estamos dormidos, nuestros sueños nos afectan y convencen de su realidad porque no nos damos cuenta de que estamos soñando. Similarmente, cuando estamos despiertos, estamos convencidos de que las cosas son reales porque no nos damos cuenta de que estamos malinterpretando lo que estamos percibiendo. De la misma manera que los sueños son una función de nuestro estar dormidos, los fenómenos diurnos son una función de nuestra falta de entendimiento. Durante el día tenemos varias percepciones que consideramos como "realidad". Por ejemplo, vemos una mesa. Pero nuestra experiencia de la mesa no está basada en ver lo que está ahí. Está basada en ver lo que pensamos que está ahí. Vemos la mesa como un objeto inmutable. Aunque estamos conscientes de que en algún punto la mesa envejecerá y eventualmente será destruida, vemos la mesa de hoy igual que la mesa de ayer o la de mañana. Pero esto no es verdad. Para que la mesa envejezca debe cambiar cada instante. Al darle a este fenómeno, que es un cambio continuo, el nombre de mesa, estamos tratando de fijar con lenguaje algo que no puede ser fijado. Si una mesa no permanece igual, ni siquiera un instante, siempre se está convirtiendo en un nuevo objeto.

Una de las razones por las cuales el budismo sostiene que la realidad es como un sueño es porque las cosas están vacías de existencia intrínseca, no son substanciales (las cosas están hechas de átomos, pero los átomos no son cosas, son sólo potenciales de energía) y dependen de ciertas causas y condiciones de la misma manera que los objetos de un sueño dependen de ciertas causas y condiciones dentro de la mente del soñador. 


El maestro de la tradición nyingma del budismo tibetano, Thinley Norbu Rinpoche explica la función del sueño en su libro White Sail: "La esencia de la práctica del sueño es ver que los fenómenos de la vigilia tienen las mismas cualidades ilusorias de los sueños". Esta práctica tiene dos aspectos, sueños lúcidos dormidos, y sueños lúcidos en la vigilia. En la primera, lo que se conoce simplemente como sueños lúcidos, el practicante del yoga de los sueños entra al sueño sin perder la conciencia --utilizando alguna técnica de visualización y concentración, como puede ser enfocarse en una luz en su corazón. Durante el sueño, consciente, se estabiliza en esa luminosidad y luego disuelve toda su experiencia onírica en la luz: "gradualmente disolvemos sueños positivos y negativos en un espacio luminoso inmaculado", dice Thinley Norbu. Durante el día, el practicante del yoga de los sueños, se recuerda a sí mismo que los fenómenos que experimenta no son reales, tienen existencia independiente. Hace lúcida la realidad, notando su vacuidad. Borges curiosamente entendió esto muy bien, en su ensayo sobre el budismo señala: En los monasterios budistas uno de los ejercicios es este: el neófito tiene que vivir cada momento de su vida viviéndolo plenamente. Debe pensar: "ahora es el mediodía, ahora estoy atravesando el patio, ahora me encontraré con el superior", y al mismo tiempo debe pensar que el mediodía, el patio y el superior son irreales, son tan irreales como él y como sus pensamientos. [...] debemos llegar a comprender que el mundo es una aparición, un sueño, que la vida es sueño. Pero eso debemos sentirlo profundamente, llegar a ello a través de los ejercicios de meditación.

En prácticas de meditación más avanzadas, como las que son parte del dzogchén, el practicante disuelve también el mundo exterior de los fenómenos en el espacio no-dual de la conciencia. Deja de experimentarse como un sujeto separado que experimenta objetos y logra la comprensión de la inseparabilidad de la conciencia primordial y los fenómenos. Este es el misterio de qué el mundo es vacuidad y sin embargo se manifiesta, aparece. El soñador entonces despierta en el sueño, pero no deja de seguir experimentando las apariciones del sueño. Lo que cambia es que éstas ya no le producen angustia, miedo, apego o demás sensaciones, de la misma manera que una serpiente deja de ser percibida como una amenaza cuando descubrimos que era una cuerda. "Si hemos reconocido que todos los fenómenos son la aparición insustancial, abierta y desapegada de la conciencia primordial, entonces, todo se libera", dice Thinley Norbu. Este es el ejemplo primordial de como la verdad libera. Los fenómenos se convierten entonces, desde la mente que se ha reconocido como el soberano del sueño, en gnosis, dicha y gozo estético puro.  Un néctar infinito del cual todo soñador lúcido ha probado una primera gota.

En resumen, la ciencia moderna no ha logrado explicar la función de los sueños. Pero en el Tíbet, hace alrededor de 1200 años --siguiendo lo desarrollado por el Buda Shakiamuni hace 2500 años--, llegaron a una conclusión que puede iluminar este misterio.
- Los sueños nos hacen probar cómo la mente puede generar todo un mundo complejo que tomamos como independiente de nosotros mismos. Que podemos engañarnos de tal forma que pensemos que lo que vivimos tiene una existencia intrínseca separada de nuestra propia mente y, como tal, es capaz de generar toda una serie de eventos más allá de nuestro poder, que nos hacen sufrir. - Claro, luego despertamos y nos damos cuenta, con alivio, que era sólo una ilusión. Al descubrir que ésta es la naturaleza de los sueños --que no son reales o que no tienen existencia independiente-- es sólo natural que interroguemos la vigilia de la misma manera.

Éste sería el sentido de los sueños para el budismo tibetano y seguramente también para otras tradiciones: que los sueños pueden usarse para descubrir que el mundo también es un sueño, que es una representación teatral de luz escrita y actuada por la mente. 

SOÑAR, PARADÓJICAMENTE, TIENE LA FUNCIÓN EVOLUTIVA DE HACERNOS DESPERTAR.


Por: Alejandro Martínez Gallardo (pijamasurf.com)

domingo, 20 de agosto de 2017

Corpus Hermeticum como pensamiento de Dios y su mente como espacio cósmico



En el segundo libro del Corpus Hermeticum, en el diálogo de Asclepio y Hermes, se dice que el espacio para acomodar al vasto animal que es el cosmos debe ser inmenso e incorpóreo. 

Dice Hermes:
El espacio entonces, es incorpóreo. Lo incorpóreo es lo divino o es Dios. Entiendo divino como algo que no ha sido engendrado…
Si lo incorpóreo es divino está dotado de esencia; si es Dios entonces está más allá de la esencia, de otra forma sería perceptible. Para nosotros Dios es la percepción más alta, pero no para Él. Puesto que aquello que es percibido es percibido por los sentidos del sujeto percipiente, por ello Dios no es percibido por Sí mismo. Sin embargo, en tanto a que Él es aquello que es percibido, se percibe a a Sí mismo.
Tenemos entonces aquí la noción de que el espacio es lo que no ha sido engendrado y por lo tanto divino o Dios mismo, siendo así la base de donde el cosmos se nutre. Existe así un principio de identidad en tanto a que se entiende que la divinidad es inteligencia pura, y por lo tanto incorpórea (y no tenemos un mejor concepto o analogía para pensar en lo incorpóreo que el espacio). Por otro lado tenemos la paradoja de que Dios no puede ser definido y limitado y por lo tanto debe ser algo más que las cosas que existen en el universo y los sentidos que las hacen conocidas y, sin embargo, ya que todo lo que existe es Él, entonces toda percepción es una autopercepción divina.
Más tarde en el diálogo después de probar que las cosas que en primera instancia son consideradas como vacías, como el aire o como un cuenco, en realidad no lo están, Asclepio le pregunta a Hermes
-¿Entonces que se puede decir que es el espacio en el cual todo se mueve?
-Es incorpóreo, Asclepio
-Y que es lo incorpóreo.
-Nous, la Palabra, surgiendo de aquello que es una totalidad, íntegro y completo; Nous autocontenido, descorporizado, dinámico, inmaculado, impalpable, mantenido por sí mismo, conteniendo e interpenetrando a todos los seres, cuyas glorias son el Bien Supremo, la verdad, el origen del aliento vital, el origen del alma.



La anterior es la versión de The Way of Hermes, de Clement Salaman. A continuación la versión de Xavier Renau publicada por Editorial Gredos, lo incorpóreo es:
Un pensamiento total que se contiene totalmente a sí mismo, libre de cualquier cuerpo, estable, impasible, intangible, inmóvil él mismo en sí mismo, capaz de contener todas las cosas y salvaguardar de todos los seres cuyos rayos son el bien, la verdad, el arquetipo del aliento vital y el alma arquetípica.
Recordamos aquí aquella frase misteriosa del hinduismo que dice que el espacio es el aliento de Shiva. Y la noción de los ciclos manvantáricos en los que el universo entero es considerado un sueño en la mente de Vishnu, Brahma o Shiva, según el credo. Cuando la divinidad inhala, el mundo desaparece; cuando exhala el mundo se manifiesta. Todo lo cual evoca también el Ruach (aliento) de los espíritus de Dios (Elohim) que se posan sobre las aguas [el espacio, el caos que se impregna de espíritu] en el Génesis para ejecutar el acto creativo, que no es más que, según René Schwaller de Lubicz, el paso del Uno al Dos. “El número es, como pensó Balzac, una entidad, y al mismo tiempo, un Aliento emanando de lo que llamó Dios y que llamamos aquí el Todo; el aliento que organizó el cosmos físico”, dice Madam Blavatsky.
La teosofía entiende que “el espacio es una entidad”, la más vasta de las entidades. Desde una perspectiva no dual, no hay diferencia entre ls fenómenos y el contenedor o la potencialidad de los fenómenos, esto es algo que también aparece en el budismo mahayana, particularmente con la idea de la base, el dharmadatu, que es equivalente e la mente –una unidad que se extiende entre conciencia, luz y espacio. En el hermetismo esta idea es diferente en tanto a que la mente tiene un origen divino y en algunos aspectos trascendentes, si bien es el espacio mismo, y su difusión, por lo cual también es inmanente. Pero podemos afirmar que coinciden el budismo y el hermetismo en que la esencia de todas las cosas, todo lo que vemos, no es más que Mente, un principio de cognoscitividad universalmente difundido, el cual es no-dual en tanto a que se conoce a sí mismo, no hay realmente un sujeto y un objeto; en el hermetismo, en el tantrismo shivaísta y en la teoesofía esto nos lleva a la noción de una subjetividad absoluta: todo es Dios disfrutando de su infinita diversidad experiencial; en el budismo esto nos lleva a un vacuidad, a una ausencia de yo donde sin embargo hay experiencia e incluso gozo.
Sugiere Blavatsky en La Doctrina Secreta que esa oscuridad que asociamos con el espacio es en realidad pura luz de la misma manera que la vacuidad en realidad es una plenitud, un pleroma. “La esencia de la oscuridad es la luz absoluta. La oscuridad es tomada alegóricamente como representado la condición del universo dentro del Pralaya [el estado no-manifiesto], o el término de descanso absoluto, o no-ser, como aparece a nuestras mentes finitas”

Texto:  cadenaaurea.com


sábado, 12 de agosto de 2017

El niño de Vajra, de piedra Luciferica



¡Ha nacido anormalmente un Niño de Vajra en el Corazón de Ganesha! ¡Un niño engendrado por el Espíritu de Shiva con la Verdad tras la Máscara de la Muerte!

Danza Kâly el Baile de la negra Muerte Fría. ¡Un niño gestado en la matriz de la Negrura Infinita de Sí Mismo! ¡Un niño nacido en la vulva rota del Corazón muerto del pasú!

¡Un Niño de Vajra, un Niño de Diamante, un Niño de Piedra Luciferica, un Niño de Fuego Frío, un Niño Dios! ¡un Niño que es la runa Increada y que está más allá del Tiempo y del Espacio, más allá de la Vida y de la Muerte, más allá del Bien y del Mal, definitivamente más allá del pasú asesinado por Kâly en el Corazón del Hijo de Shiva!

El Niño de Vajra, Hijo de Shiva es aquél que huye de los cuidados del Padre y de la Madre, que reniega del Padre y de la Madre, que descubre que no tiene Padre ni Madre, que encuentra la Verdad Desnuda de Sí Mismo y se empeña en Ser lo que Es y no lo que debe ser de acuerdo a la Ley.

¡Oh qué ingratitud la de quien así enfría el Corazón para la Madre y abriga odio contra el Padre! La Verdad Desnuda se ha instalado en el Corazón del hombre, sobre un lecho de hielo, y éste se ha convertido en un vîrya, en un Dios que compite con el Dios Uno.

Con la Máscara de Kâly ha asesinado al pasú, su hijo primogénito; y con el Poder de la Verdad Desnuda, ha procreado un ser nacido del cadáver del pasú, un Niño de Piedra Luciferica, un niño que no es ni será jamás de este mundo material. Grande es el daño causado por el Hijo de Shiva, al Demiurgo el Dios del mundo material.

¿Qué habita en el Corazón del Hijo de Shiva? Un lobo, un asesino de corderos, un Niño de Piedra Luciferica, Hijo de Sí Mismo y Esposo de la Verdad Desnuda, ha visto a quien puede manifestar la Verdad Desnuda al Mundo, descubrir la Belleza Prohibida y Embriagante de la Enemiga de los hombres y propagar el mal de la Sabiduría como una epidemia.

La Verdad Desnuda que Ganesha puede exhibir a los hombres dormidos causará en ellos una nueva y atroz caída en la nada de lo Increado.

Sobre las ruinas de la Humanidad del Amor, Ganesha transformado en Shiva, danzará la disolución de lo Creado, la descomposición de Mâyâ, la Muerte Final de la Ilusión.

Y en el Pralaya, sobre la Muerte de la Humanidad, en el Götterdämmerung (ocaso de los dioses) en el Fin del Kali Yuga, los resucitados Héroes, los vîryas semidivinos, los Hombres-Dioses, exaltarán a la Verdad Desnuda de Sí Mismo, a la Enemiga del Amor, a la Esposa del Origen.

Para nosotros, como para Krishna, el hijo de Indra, matar no significa nada, si el Espíritu del asesino está más allá de Mâyâ, la Ilusión de la Vida; si cuando nuestra cimitarra siega la vida miserable, el Espíritu danza junto a Shiva el Baile de la Destrucción.

Los seres que existen, y los demás seres creados, aunque estén relacionados entre sí en el espacio y el tiempo, si no son estratégicamente significativos no existen para el Espíritu, son Maya, Ilusión.
 Ud. como Iniciado debería saberlo. ¿Acaso se ha olvidado de que ésta es la Guerra entre el Espíritu y las Potencias de la Materia?



viernes, 7 de julio de 2017

Dante Alighieri, “La Divina Comedia”


La obra más inmortal de Dante Alighieri, “la Divina Comedia” (1304-1321),  es una visita turística al infierno. Como guías turísticos en tan inusual visita tiene en primer lugar al poeta Virgilio (al que Dante admiraba) y al que le enseña el Infierno y el Purgatorio, y después a Beatriz   el Paraíso. A lo largo de la visita se van encontrando a distintas personalidades famosas, al menos en la Florencia del siglo XII, y se va contando cómo se organizan estas tres estancias y qué castigos o placeres reciben los residentes.


"Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos
que se mantienen neutrales en tiempos de crisis moral."
 ~ Dante Alighieri ~

Dante según sus comentadores viajó al infierno a la edad de 35 años, el día de viernes Santo del año 1300, recorrió todos los círculos en 24 horas. El infierno que nos presenta tiene forma de embudo o de cono invertido, el cual está dividido en círculos decrecientes. Los círculos son nueve y ruinosa y atroz es su topografía; los cinco primeros forman el Alto Infierno, los cuatro últimos el Infierno Inferior, que es una ciudad con mezquitas rojas, cercada por murallas de hierro.
Adentro hay sepulturas, pozos, despeñaderos, pantanos y arenales; en el ápice del cono está Lucifer. Una grieta que abrieron en la roca las aguas del Leteo comunica el fondo del Infierno con la base del Purgatorio.


Acompañado por su maestro y guía, describe al  infierno como  un cono con la punta hacia abajo y los nueve círculos que poseía en los que son sometidos a castigo los condenados, según la gravedad de los pecados cometidos en vida, en el último círculo “judesco”, Dante describe que había una especie de palacio en el cual se hallaban los que traicionaban a sus bienhechores y allí se encuentra Lucifer , al que describe como un demonio de tres cabezas y dentro de la boca de la principal se hallaba  Judas, al cual mordía con sus filosos colmillos mientras el traidor gritaba de dolor.



En el Infierno de los condenados no están todos los pecadores juntos sino que hay toda una división  en función de cuál ha sido el pecado principal. Está organizado en círculos concéntricos alrededor del propio Lucifer (cuanto más malo has sido, más cerca del centro te toca, mientras que los círculos más externos son los de los pecadorcillos de poca monta). 


En resumen los círculos del Infierno son:

Círculo 1. (LIMBO)  el círculo más externo del infierno es el de los “paganos virtuosos” y los no bautizados. Es decir, si no eres cristiano esto es lo mejor a lo que puedes optar. A partir de aquí tienen residencia los pecadores “activos”
Círculo 2. Los lujuriosos. Es importante darse cuenta de que los primeros círculos (pecados menos graves) son aquellos en los que uno se ha dejado llevar por los instintos, en este caso, por la lujuria en todas sus versiones.
Círculo 3. Los glotones. Aquí son torturados los que comieron demasiado (gula).
Círculo 4. Los avariciosos. Los que ansían sobre todo poseer bienes.
Círculo 5. Los coléricos. Condenados a enfrentarse los unos con los otros in parar.
En este punto está la laguna Estigia. Todo lo que queda dentro de ella está reservado para pecadores  de maldad verdadera).
Círculo 6. Los herejes. Aquellos que persisten voluntariamente en ignorar o contradecir los dogmas y la autoridad de la Iglesia.
Círculo 7. Los violentos. Bien contra las personas o propiedades. Se incluyen aquí a los suicidas y los blasfemos.
Círculo 8. Los fraudulentos. Aduladores, corruptos, ladrones, falsos profetas, etc. Aquí son sometidos a terribles torturas.
Círculo 9. Los traidores. Según Dante el peor pecado posible es la traición. Grandes traidores como Bruto y Judas tienen aquí su hogar en compañía del mismísimo Lucifer.

Bueno, aquí tenéis una pequeña guía de lo que os espera en la otra vida, porque seguro que ninguno os salváis de alguno de estos pecados. Creo que nos vemos todos por allí, pero yo no os digo en que circulo estaré (a mí me tocan varios, volveré loco a Caronte llevándome de un lado a otro).

Fuente:

https://www.elpensante.com/el-infierno-segun-dante/